Los versos de José Ramón están tallados a la perfección, cortados por un finísimo bisturí que no necesita de comas o de otros signos de puntuación, pues evitarían la sorpresa o la libertad que supone cada verso, cada mirada que se encuentra con una esquina y, tras ella, el descubrimiento es una nueva calle. Los versos conforman así una escalera que va descendiendo hasta dejarnos a pie de la acera para que, como él, levantemos la mirada y veamos al habitante de la ciudad que espía nuestros pasos, descaradamente, desde su balcón.

Del Prólogo de Cor Raval: 08001- Barcelona
Agustín Calvo Galán
La ciudad está llena de caminos.
Todos son buenos para escapar de ella.

No importa adónde vaya. En cualquier lado
hay sendas que conduzcan a otra parte.

El lugar nunca importa. Es otro sitio
-otro siempre- el objeto de mi viaje


José María Fonollosa
Ciudad del hombre: Barcelona





Carrer Malnom


Ropa tendida
a cielo abierto
las gotas se escurren
a regañadientes
pinzas con roña
y cuerdas oxidadas
algunas cabezas
de ancianos abandonados
hacen equilibrio
en las barandillas
miran al suelo
y les rebotan las pupilas
las mangas
de los vestidos
se reverencian
ante los caballeros
que doblan
esquinas
manchados
de humedad






Carrer de les floristes de las Ramblas


Unas niñas se columpian
cortan el aire
con sus pies descalzos
seda de sari
fuera de lugar
puede ser Calcuta
Dakar o Marrakech
la iglesia románica
los pondrá en su lugar
claroscuro de madera
la soledad agudiza
los sentidos
a lo lejos
dentro del pecho
empieza a tronar





Serpiente de cascabel


El viento
que mueve las hojas
del árbol clavado
es el amigo fiel
envuelve troncos
agita pecíolos
los pone
a mis pies






Paral.lel


Una puerta entornada
la tienda de fotografía
anuncia en la calle
bodas gastadas
dentro en la sombra
una mujer china
sentada en un escalón
no espera clientela
piernas abiertas
senos desbordados
sobre sus rodillas
un periódico abanico
divide al deseo
en dos






Postal de verano


Seda
deslizándose
por el seno
sin tirante
el pezón
despierta
a tiempo
atrapa al aire
el velo
deslenguado






Playa de la Barceloneta


Al horizonte
le salen senos abruptos
equilibrados
en calma
desbordantes
al mar
le salen pezones aventados
atolones de coral
lava de volcán
leche sin mamar
a las olas
les salen muslos
espuma efervescente
mareas sin replegar
a la arena
le salen nalgas
cangrejos que se esconden
redes de pescador
el sol sale entre las vulvas
branquias anaeróbicas
que me ahogan
al respirar





Barrio Gótico


A Barcelona
hay que contemplarla
como un mirón
por debajo de las faldas
en el cielo de los callejones
siempre hay una vulva
esperando ser lamida
ciudad pervertida
orgasmos de esquina
muslos que se abren
a cada paso que das








Vía Laietana


Maniquíes
con lencería
se desnudan
en los escaparates
de la ciudad
suda el cartón piedra
vaho de ida y vuelta
hombres sin piernas
tras el cristal






Carrer Ferlandina



Lavandería automática
ropas sin gastar
enjuago prendas
desteñidas
el tambor se llena
de pieles brillantes
y labios besados
me dan vueltas los ojos
centrifugo lento
no desaguo
trago mugre pura
sonrío
en color







Carrer de Guifré


Si es silencio
no respiro
si estruendo
grito
si decides
que nuestras bocas
susurren explosión
estallo
vacío






Liceu



La locura
de los inconscientes
deja sin fuerza
a los cuerdos
incorruptibles
que soportan
en la cuerda floja
el vértigo
de la sinrazón
gravitatoria






Torre Agbar


Manipúlame
deja caer esa mirada
de niña buena
di esas palabras escuetas
polluelos hambrientos
en tu blusa de invierno
inventa todas las estrategias
dame la espalda
marca los tacos
agáchate al infierno
te haré creer que no te deseo
señala en tu reflejo dónde
y te tatuaré
mi desprecio
con lengua de fuego





Mercat de St. Antoni


Mi amante pescadera
huele a ola rota
y a hielo picado
tiene manos escurridizas
y filo certero
me deja contemplar sus piernas abiertas
con el ojo que mira al techo
se llena el pecho de escamas
mete los dedos en mi boca
me da besos de anzuelo
sabe destriparme
cortarme en rodajas
arroja mis espinas
al suelo







Colón


Una máquina de aire acondicionado
ha extirpado todo el calor
que me restaba
la fiebre de urgencia
me hace dar vueltas
océano sudor
deliro un cuerpo salvavidas
una mirada guía
veo las estatuas del puerto
petrificadas apuntan
mi destino
alma arrancada
seno a seno






Carrer de la Lluna


El portal
acecha
al vecino
sin llave
atraviesa
el cristal
puntiagudo
una puerta
con dientes
se entreabre
la escalera
al vacío
se descuelga
rugen
las tripas
de la ruina







Carrer Torres i Amat


La cúpula de la iglesia
al final de la calle
es un gran seno dorado
con su pezón erecto
la luz mediterránea
da relieve al cielo
lame el pecho
de una joven
que baja la mirada
al atardecer






Carrer Tallers


No he salido de esta calle
con puertas
claustrofóbicas
y paredes
agrietadas
Tengo miedo
a doblar esquinas
y no regresar
jamás





MACBA


Cuando has llegado
a lo más profundo
de una mujer
el viaje contrario
no tiene sentido
los callejones
sin fondo
se derrumban
a tu paso






El corazón del Raval


Lo que preciso
es gratis
el cielo
el mar
la luz
y el aire
me bastan
además
la poesía
y algunos
besos
soy nómada
quieto
cocino
a cambio
de una invitación
alquilo
camas
ocupadas
no firmo
contratos
sin
caducidad
leo
libros
prestados
soy
rebelde
con causa
los empresarios
temen
mi falta
de ambición
no tuve
descendencia
no me amaron
tanto
tengo el poder
lo sé
el mundo
se tambalea
a mis pies






Escrito y fotografiado en Barcelona, julio-agosto 2006
Todos los derechos reservados- José Ramón Huidobro